Varsovia - Portal Turístico Oficial de la Ciudad Capital de Varsovia - Página Principal
Premio: European Best Destination 2023

Paseo por Żoliborz

Żoliborz es uno de los barrios más representativos de Varsovia. Su nombre procede del francés Joli Bord, o Hermosa Orilla, como se llamaba en el siglo XVIII la finca de la Orden Escolapia que se encontraba en este lugar. También había una aldea, Polików, que más tarde pasó a llamarse Fawory. En 1831, en los terrenos de la aldea, empezó la construcción de la Ciudadela de Varsovia, alrededor de la cual se elevaron fuertes menores y se creó un campo de maniobras. Tras la Primera Guerra Mundial, las zonas militares se destinaron a la construcción y en las décadas de 1920 y 1930 se creó el barrio conocido actualmente como Żoliborz Antiguo. Se caracteriza por edificios bajos, tipo chalé, plazas con calles radiales y mucha vegetación. Desde sus inicios, ha sido un barrio de intelectuales, de la intelligentsia, como lo demuestran, entre otras cosas, los nombres de sus distintas partes: Żoliborz de los Periodistas, de los Funcionarios o de los Oficiales. Durante el Levantamiento de Varsovia, Żoliborz estuvo controlado por soldados del Ejército Nacional y no se rindió a los alemanes hasta finales de septiembre de 1944. Después de la guerra, a las afueras del Żoliborz de chalés, se construyeron barriadas de bloques de pisos, incluidos los famosos Sady Żoliborskie [Huertos de Żoliborz], uno de los pocos ejemplos de urbanizaciones de la época bien diseñadas y acogedoras para los residentes. Te invitamos a dar un paseo por el verde Żoliborz que tiene su encanto particular.

La Ciudadela ocupa una superficie de 36 hectáreas y se construyó en los terrenos de la hacienda de Fawory y la finca de los Escolapios. Su construcción, que comenzó en 1831, fue un castigo para los polacos que habían provocado el Alzamiento de Noviembre.

Comienza tu visita a la ciudadela con un paseo alrededor de sus pintorescas murallas de ladrillo. A sus pies, del lado del barrio de Żoliborz, hay un parque lleno de terrenos cubiertos de hierba e instalaciones artísticas integradas en la naturaleza. El fragmento noroccidental de las murallas está rodeado por el riachuelo Drna, que había sido el foso de la ciudadela. Fue canalizado en el siglo XIX y sólo su parte final fluye por la superficie. Un pintoresco puente, también llamado acueducto, le añade encanto al lugar.

Las murallas de la fortaleza del lado del Vístula se construyeron sobre una elevada escarpa. Aquí se encuentra la Puerta de la Ejecución, por la que se conducía a los presos de la ciudadela para ajusticiarlos. En las laderas de la escarpa verás sus tumbas simbólicas.

Hoy en día, la ciudadela alberga el Museo del X Pabellón, el Museo de Katyn, el Museo del Ejército Polaco y el Museo de Historia Polaca. El primero está en la antigua prisión zarista para presos políticos. El Museo de Katyn, que cuenta la historia de los oficiales polacos asesinados en la Unión Soviética, se encuentra en la penitenciaría sur de la ciudadela.

Desde allí, sólo hay un paso hasta el Puente Gdański, con su optimista letrero de neón «Encantado de verte».

La parte central del barrio la constituye la Plaza Wilsona [la Plaza de Wilson], trazada en 1923. Se construyó siguiendo el modelo de las plazas de París, con calles que irradian en muchas direcciones. En los edificios que rodean la plaza hay numerosos cafés, pastelerías y establecimientos gastronómicos.
Para degustar deliciosos pasteles y un buen café, también merece la pena ir a la cercana calle Felińskiego, a uno de los locales próximos a la iglesia de San Estanislao Kostka, la misma en la que el padre Jerzy Popiełuszko celebraba las famosas misas por la patria entre 1982 y 1984. Si quieres saber más sobre la vida del capellán de “Solidaridad”, visita su museo en el sótano de la iglesia.

Llegar a este lugar es muy fácil: coge la 1ª línea del metro y bájate en la estación de Plac Wilsona. Presta atención a su interior, porque es sin duda la estación más bonita del metro de Varsovia. El techo iluminado, las formas irregulares de las paredes y los materiales utilizados encantaron a muchos expertos y le valieron numerosos premios de arquitectura.

Plac Wilsona limita al sur con el Parque de Żeromski. Se creó en la década de 1920, es decir, en el periodo inicial de la construcción del antiguo barrio de Żoliborz. Su punto central es el Fuerte de Sokolnicki, que fue uno de los fuertes exteriores de la ciudadela. Ahora renovado e inscrito en el registro de monumentos, el fuerte alberga cafés populares. Descubre lo agradable que es pasar una cálida tarde de verano precisamente en este lugar.

A solo un cuarto de hora andando desde Plac Wilsona, se encuentra el inconfundible edificio del Centro Olímpico que incluye el Museo del Deporte y el Turismo. Visítalo para conocer la historia de la competición deportiva, ver equipamiento deportivo, copas y medallas olímpicas de los deportistas más famosos. Si esto no es lo tuyo, siéntate y mira la escultura de Igor Mitoraj que hay frente a la entrada del edificio. ¿Reconoces en él al mítico Ícaro?

Al otro lado de la calle está el lugar de descanso favorito del barrio, llamado por los vecinos «el pequeño canal». Es un antiguo brazo del río Vístula. El parque Kępa Potocka que lo bordea fue una isla. Pasea tranquilamente entre la vegetación o relájate en una manta junto al agua. Al anochecer, un letrero de neón rosa en forma de un vaso gigante de naranjada con burbujas añade ambiente a toda la zona.

Conoce otra famosa plaza de Żoliborz: la Plaza Inwalidów. Fue creada en el lugar del demolido Fuerte de Georgiy. Por eso existe una leyenda urbana que dice que, en algún lugar bajo la plaza, hay un corredor secreto que conecta el antiguo fuerte con la ciudadela. Quizás se descubra algún día….

Mientras tanto, da una vuelta a la plaza y contempla las casas que sobrevivieron intactas al Levantamiento de Varsovia. Toma la Avenida Wojska Polskiego y síguela en dirección oeste hasta el cruce con la calle Felińskiego. Allí hay dos búnkeres alemanes de la Segunda Guerra Mundial. Uno es muy fácil de localizar. ¿Serás capaz de encontrar también el otro?

Si también has encontrado el segundo búnker, vuelve a la Plaza Inwalidów y camina por la calle Mickiewicza hacia el centro de la ciudad. En el lado oeste de la calle hay varios restaurantes y cafés interesantes. Merece la pena sentarse allí un rato y descansar.

Otra atracción culinaria de Żoliborz, aunque funciona sólo los sábados, se encuentra en la Avenida Wojska Polskiego, cerca de la ciudadela. De abril a octubre, se celebra aquí un Mercado del Desayuno al aire libre, donde puedes probar platos de todos los rincones del mundo.

Żoliborz siempre ha sido un barrio de intelectuales, donde los representantes de las profesiones estimadas y bien remuneradas en la época construían sus casas y chalés. La división del barrio según las profesiones de sus habitantes se ha perpetuado en los nombres habituales: existe, por tanto, el Żoliborz de los Periodistas, el de los Oficiales y el de los Funcionarios.

Comienza tu visita turística por el Żoliborz de los Periodistas, situado cerca de la Plaza Wilsona [la Plaza de Wilson]. Entre las calles Krasińskiego y Promyka encontrarás casas adosadas de los años 1928-1930, donde vivieron famosos periodistas de entreguerras y de la posguerra. En la calle Dziennikarska 3, Melchior Wańkowicz tenía su «Casita», descrita en su libro «Ziele na kraterze» [«Hierba en el cráter”] .

A diferencia del modernista Żoliborz de los Periodistas, situado entre la calle Krasińskiego y la ciudadela, el Żoliborz de los Oficiales está construido sobre todo con casas blancas con tejados rojos al estilo de las casas señoriales polacas. Los edificios más encantadores de este tipo se encuentran en las calles Forteczna y Śmiała. En el muro del chalé en el cruce de las calles Śmiała y Józefa Hauke-Bosaka, verás una placa conmemorativa dedicada a Andrzej Wajda, que pasó aquí más de 40 años de su vida.

Casas similares, esta vez con referencias a la arquitectura polaca de los pequeños pueblos de finales del siglo XVIII y principios del XIX, forman parte del Żoliborz de los Funcionarios. Para admirarlas, pasea por las pintorescas calles Brodzińskiego y Wieniawskiego. En una de las casas de esta última vivió y trabajó Czesław Niemen, a quien le debemos la exitosa canción „Sen o Warszawie” [«El sueño de Varsovia»]. Visita también la cercana Plaza Henkla, construida sobre un plano circular.

En la década de 1960, en las afueras del Żoliborz construido antes de la guerra, empezaron a surgir nuevas urbanizaciones de bloques de viviendas. Algunos son altísimos, larguísimos y apabullantes, sin embargo, también hay ejemplos de arquitectura interesante y amistosa con los habitantes, que armonizan con los edificios bajos del casco antiguo de Żoliborz.

Una de estas urbanizaciones es Sady Żoliborskie [Huertos de Żoliborz], que, como su mismo nombre indica, se construyó en los antiguos huertos adyacentes al barrio de antes de la guerra. En el recinto comprendido entre las calles Popiełuszki, Krasińskiego, Załuskich y Gojawiczyńskiej, sentirás que la vida en la ciudad puede ser realmente encantadora: los edificios de pocas plantas están esparcidos de manera que no se tapan unos a otros, y la parte central de la urbanización es un parque bien cuidado con viejos árboles frutales que aún florecen en primavera y dan frutos en otoño.

Al norte del Antiguo Żoliborz está Marymont. Su nombre, como el de Żoliborz, procede del francés: Marie Mont, o Montaña de María. Fue aquí, en una colina de la actual calle Gdańska, donde el valiente rey Juan III Sobieski construyó un palacete en honor de su amada esposa María. Además de ser la residencia de la esposa real, también sirvió como pabellón de caza, albergando a la corte real cuando se dirigía a cazar al Bosque de Bielany y al Bosque de Kampinos. En la actualidad, sobre los cimientos del antiguo palacete, se alza la pintoresca Iglesia de Nuestra Señora Reina de Polonia, construida entre 1924 y 1930, y un vestigio del parque del palacete es el Parque Kaskada, situado en el lado opuesto de la calle Gdańska.